Expatriaciones repetidas

Siempre intento buscarle el lado bueno a la expatriación, no porque yo sea una persona positiva o con tendencia a ver todo color azul cielo, más bien soy crítica y negativa y con tendencia a ver el lado malo de las cosas. El positivismo no es algo natural en mí, tengo que autoimponermelo. 

Con la primera inmigración llegué a la conclusión de que si no intentaba buscar y saborear la parte buena de mi situación iba a vivir en la amargura constante y yo no quería eso ni para mí ni para mi familia. Además de darme cuenta de que por muy enfadada que yo estuviera el mundo seguía girando sin esperar a que se me pasara la rebequería.

Así que la mayor parte de las veces que escribo lo hago en positivo, como reflejo de mi manera de afrontar la cotidianedad. O intento contrarrestar lo negativo con lo positivo: no tienen a la familia cerca, conocen a genten de todo el mundo. No celebrarán las tradiciones de su cultura de origen, conocerán otras.... Así me ha ido funcionando y así intentaré seguir aunque no siempre me resulte fácil, porque mi negatividad natural intenta tomar el control de mis pensamientos.

Últimamente me está costando mantener ese positivismo a flote. Me da por pensar en los efectos que tendrá a largo plazo este modo de vida que llevamos, semi-nómada. Porque no es lo mismo cuando alguien emigra y pasa x años fuera y vuelve, que cuando alguien emigra y no vuelve, o cuando la emigración encadena varios países seguidos (lo que está siendo nuestra manera).

Sé, como os decía que hay una parte buena. Los cambios no nos asustan tanto como a otras familias con vidas más estables, los niños son flexibles, se adaptan rápido, hacen amigos con faciliadad. Conocen cosas porque las han vivido, no porque las hayan leído, entienden valores que han experimentado...

Ahora bien, lo negativo pesa mucho también. No tienen a su familia cerca, no han experimentado relaciones largas y duraderas de amistad, sí esa amistad infantil en que hoy somos muy amigos mañana nos enfadamos y pasado lo olvidamos. Ellos no saben que es eso. No tienen tradiciones asumidas como propias. No saben lo que es la estabilidad. Tienen que romper vínculos constantemente. Soportar el nerviosismo de sus padres con cada cambio. En casa es tan normal el cambio que el Kirikito a menudo me dice "cuando nos cambiemos de país quiero hacer clases de piano, o tener una bici, o llevarme mis juguetes..."
 
Hay momentos en que me entra el pánico y pienso en los efectos que tanto cambio tendrá para ellos a largo plazo. Ahora parecen felices y eso al menos me tranquiliza. Pero cuando sean grandes: ¿Sabrán vincularse? ¿Podrán tener relaciones afectivas duraderas (no me refiero sólo a pareja)? ¿Tendrán dificultades con las rutinas? ¿Se aburrirán con facilidad y estarán en una búsqueda constante de nuevas experiencias? ¿Nos echarán en cara no haberles proporcionado más estabilidad? ¿O pasará lo contrario y tendrán fobia al cambio?

Cuando entro en estos bucles de lucha encarnizada entre lo "correcto" y lo "incorrecto" lo único que consigue calmarme es la premisa que impera en mi vida desde que me coinvertí en expatriada: toda ganancia conlleva pérdidas asociadas de las que es imposible deshacerse. Así que escoja lo que escoja estoy perdiendo o, visto en positivo, escoja lo que escoja estoy ganando.  Lo único que tendría que preocuparme es que sean felices, y ahora lo son. Y respecto a su futuro bienestar por desgracia no lo garantiza ni el cambio ni la estabilidad. Así que supongo que me toca tomar aire y seguir luchando con la esperanza de que lo "bueno" de nuestras elecciones les pese más que lo "malo".




Comentarios

  1. Yo intento haver como tu y ver el lado positivo. Aunque me ha costado un monton y ha sido un trabajo de años. Pero me pasa lo mismo en cierto sentido. Si pudiera volver. Seria bueno para ellas? Estan mejor aqui o estarian mejor alli? Seria traumatico dejae sus amistades? Y un sin fin de prefuntas sin respuesta... una abraçada! ;)

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    1. ¡Que difícil es ser madre! Y como dices las preguntas nunca tienen respuesta. Aunque creo que el amor incondicional es lo mejor que podemos ofrecerles, fuera de eso no hay garantías. Que horror, lo poco que me gusta a mí el riesgo. Un beso guapa.

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  2. Siempre lo pienso, si la vida expatriada tiene sus momentos complicados... ¿cómo será para los niños, que no fueron quienes decidieron mudarse? Pero es lo que les ha tocado, así que no conocen otra cosa, lo importante es que puedan recibir (o crear) las herramientas para vivir de la mejor manera posible, ya te sorprenderán!

    P.D. y te echarán en cara algo de la crianza seguro, hagas lo que hagas! Es algo que los hijos necesitamos para "romper" con los padres y afianzarnos como individuos xD :P

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    1. Jajajja cuanta razón tienes, no nos libraremos de que nos regañen cuando sean mayores, pero es verdad necesitarán hacerlo, eso casi me sirve de consuelo ;). Un beso y muchas gracias por comentar.

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  3. Yo admiro mucho a las personas que se han mudado de pais, incluyendo mi esposo. No se que telarañas me he hecho en la cabeza que se me hace un proceso sumamente dificil, en el sentido tecnico, como guardar tus cosas e irte, que cosas llevarte, que desechar. Eso es lo mas dificil que no me cabe en la cabeza. Y supongo que algun dia tendre que hacerlo por si mi esposo quiere volver a España.
    tengo una amiga china, quee vivio dos años en San Francisco, dos mas en Mexico y de una semana para otra tuvo que meter sus cosas en varias maletas y regresar a China, con esposo y niña de dos años.
    Esto me da la sensacion de que nunca acabas de echar raices en un lugar, que no puedes sentir una casa como tu hogar porque te vas, que no quieres decorar, poner planas, tener un gato porque te iras. Y todo eso junto se me hace incertimbre a montones, es asi? Igual lo que a tu necesitas o necesitar, es pisar suelo conocido y estar en un lugar donde entiendas lo que sucede y no hablo solo del idioma, sino de las costumbres.
    Creo que no se trata solamente de ser positiva, en este sentido con tu expatriacion, se trata de ser sincera sobre como te has sentido con todos estos cambios. Un abrazo!

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  4. No te preocupes tanto, yo creo que son muchas cosas positivas. Yo que provengo de familia emigrante total , nada nos da miedo y esas cosas como "echar raíces" en un lugar o hacer amigos son subliminares y carecen de importancia real. Al final todo eso es ajustable y cambiante. Yo desde que vivo en la tierra de mi marido, he perdido cosas pero he ganado otras que considero más importante.
    Así que Ánimo!!

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