Padres que leen demasiado

Yo cambiaría el dicho de "los niños vienen con un pan debajo del brazo" por "los niños vienen con un libro debajo del brazo" y es que somos una generación de padres lectores sobre-informados. Cualquier aspecto relacionado con la educación y crianza de nuestros hijos se convierte en una cuestión trascendental en la que se nos va la vida y para sofocar esas anisas nos conviertimos en voraces buscadores de información sobre métodos educativos y modelos de crianza.

 
Ya desde que nos quedamos embrazadas, algunos incluso antes, empezamos a leer, sobre como estar embarazada de la mejor manera: hay que ponerles música, hablarles mucho para que reconozcan tu voz, ponerles linternas de colores, llevar un estilo de vida saludable, no comer chorizo, ni verduras crudas, tomar vitaminas, no tomarlas...

Ni que decir del parto. La literatura sobre el parto es muy amplia, y a mí no deja de sorprenderme los argumentos que utilizan para promocionar los libros. Ejemplo: "...el trato de los expertos hacen que muchos padres se encuentren perdidos y se sientan completamente torpes, pero con este libro, podemos ayudarles a pasar este tiempo haciendo que la vivencia sea fructífera y feliz... De forma amena y sencilla nos cuenta el libro todo lo que unos padres van a necesitar... y, desde luego, tener los consejos de un experto como el autor va a servirles y mucho." A ver si me entero yo, los expertos nos confunden e infravaloran, pero haced caso de este experto-autor que éste si te va a ayudar a tener un parto feliz. Contradictorio, ¿no?

Estoy segura que estos libros han hecho aumentar la depresión post parto, porque algunas mamás empiezan a sentirse culpables en el mismo momento del parto cuando rotas por el dolor no sienten que estén teniendo la "experiencia" de su vida y antes de dar a luz ya se creen malas madres. Por no decir de cuando por lo que sea (no quiero debatir los motivos) acaban haciendo una cesárea.

Leemos blogs, leemos libros (debe ser la zona de la biblioteca más concurrida), leemos webs, leemos todo panfleto que pillamos y si no leemos preguntamos, observamos, juzgamos... No somos capaces de tomar una sola decisión sin habernos informado antes y haber evaluado los pros y los contras.


Leemos sobre cómo dormir a nuestro hijo y dónde hacerlo, si debemos castigarlos o no y cómo hacerlo, cuándo y cómo quitarles el pañal, cómo explicarles que van a tener un hermano/a...

Leemos sobre qué tipo de educación es la mejor, vamos a las jornadas de puertas abiertas de todos los coles del pueblo, buscamos qué tipo de metodologías educativas son las mejores y nos frustramos porque no nos podemos permitir el colegio Montessori o el colegio Británico (según gustos).

Leemos que cuanto antes empiece a aprender idiomas y tocar un instrumento mejor, pero sin colapsarlos que los niños tienen que aburrirse, claro el aburrimiento es bueno para el desarrollo de su creatividad (ellos no sé si se aburrirán pero nosotros no tenemos tiempo para eso porque estamos googeleando cuál es la mejor manera de aburrirse para un niño de 3 años).

Leemos sobre que tipo de juguetes son más educativos (dicen que de madera, así que cada vez que alguien le regala a tu hijo algo de plástico te enfureces y en vez de dar las gracias quisieras sacarlo a patadas de tu casa por inculto), alimentación saludable, métodos para enseñar a leer, nos conocemos el top ten de los libros ilustrados infantiles, nos convertimos en hachas del DIY y no hay concierto de Baby Bach que nos perdamos...

Y no es algo que se pase con la edad, sino que va en incremento: como decirle que no a tener una mascota, educar sin gritar (llega un día en que no te queda otra que aceptar que gritas, has intentado convencer a todos de que no es verdad, pero después de unos cuantos escobazos de los vecinos decides asumirlo y leerte un libro para solucionarlo), cómo hablarle a tu hijo de la pubertad, del sexo, vivir con un adolescente, cómo hablar para que tus hijos te escuchen...

Y la siguiente tanda: como conseguir que tus hijos se vayan de casa, para pasar después a cómo superar el síndrome del nido vacío, que hacer con tu tiempo libre cuando ya no hay hijos... leemos, leemos y leemos.

Y claro está después de todo lo que hemos leído, hacemos de nuestro estilo maternal/paternal una bandera que hondeamos a la mínima de cambio, porque nos ha costado mucho construirla, y también para enseñar lo mucho que sabemos y lo bien que funciona nuestro estilo, incluso hacemos la obra de caridad de intentar educar a los otros padres/madres sobre como ser buenos padres porque pobres no tienen ni idea de como educar/criar a su hijo/a.

Al final del día papá y mamá están agotados y no entienden por qué...
 
¿Cuándo dejó de ser la maternidad/paternidad algo instintivo? ¿Cuándo pasó a ser una carrera universitaria en la que, si bien no hay nota de corte para entrar, licenciarse es casi imposible)? ¿Cuáles son los criterios para sacarse la titulación? ¿Quién nos va a puntuar? ¿Los libros saben más de nuestros hijo/as que nosotros? ¿Dónde quedan nuestros hijos en medio de esta vorágine lectora?

Pues dónde iban a estar: leyendo. Porque todos estos libros tienen su versión infantil: Pepo le dice adiós al pañal, Adiós chupete, Mi amigo el monstruo, Mati va al colegio...

No me quiero mal-explicar leer está muy bien cuando algo nos desborda o tenemos dudas, pero no como paso previo a decidir si le vamos a dar o no un vaso de leche a nuestro hijo antes de ir a la cama.

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo contigo . Yo siempre he tenido y tengo mis ideas propias ,donde por supuesto prima ,el beneficio de mis hijos y ningún "especialista" me va a decir como duermo a mis hijos( dormía ,en mi caso) . Me parece absurdamente desbordante toda la literatura al respecto ,yo nunca leí más que prospectos sobre cremas y medicinas . Incluso cuando te dicen quita el chupete porque los dientes , o el biberón ,o el pañal , todo lo quité cuando me dio la gana a mí y cuando veía que El Niño estaba preparado. Una cosa muy distinta es algún libro que leo ahora sobre la Creatividad , inteligencia emocional y la educación , pero lo leo siempre con el objetivo de enriquecer lo que yo hago con mis hijos , nunca con la idea que lo voy a seguir a pies juntillas . También recurro a la sabiduría de mis antepasados , de cómo lo hicieron ellos y de los errores que yo veo y no quiero repetir.
    Te deseo que pases una Feliz Navidad!! .
    Ya nos estamos marchando..........

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    1. Sí, totalmente de acuerdo, es una exageración la cantidad de literatura que hay. Y también de acuerdo en leer ciertos libros más "generales", que estar informados es muy importante, o algun libro más especifico si hay algún tema que te esté "superando", aunque a veces como dices la sabiduría de lso antepasados es un gran recurso. ¿Cómo lo harían ellos sin libros? ;)

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  2. Jajaja te iba a decir que eres una exagerada, pero luego me lo he pensado mejor y es verdad. Yo, por lo menos, leo mucho sobre el tema. Vamos, que en cuanto me quedé embarazada me fui corriendo a la librería y me compré un par de libros divulgativos y ya no he parado.
    Diré a mi favor dos cosas. La primera, que yo soy así y lo hago con todo. Me gusta estar informada y además creo que es bueno y que sirve para formar una opinión fundamentada en cualquier ámbito. Es verdad que en la maternidad/paternidad no debemos olvidar lo instintivo, pero leer abre la mente y las opciones, te hace más sabio y más libre.
    El segundo punto: que leo mucho y luego hago lo que me da la gana, sin seguir a pies juntillas ninguna corriente concreta, sino adaptando de aquí y de allí lo que mejor me parece. Y cuando el sentido común me dice que algo no es para mí, no lo hago, por mucho que todo el mundo lo siga.
    Yo creo que el problema no está en leer ni en querer hacer lo mejor para nuestros hijos, si no en entender que no hay un único método válido de crianza y de educación, que cada padre es libre para elegir su manera, que cada niño planteará unas necesidades diferentes y que González o Estivill o el que sea no tienen en su poder la Verdad Absoluta.
    Lo dejo ya, que te escribo otro post enterito jeje.
    Me ha gustado mucho. Besos, guapa!

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    1. Sí el post está exagerado sin lugar a dudas, así que puedes llamarme exagerada! Lo que quería reflejar es el exceso de literatura y la falta de autoconfianza. En concreto hay una mamá con la que estoy trabajando que es una mamá excelente, intuitiva, amorosa, divertida, educada...Y se la pasa justificándome todo lo que hace con su hija porque lo ha leído en un libro. Cuando hay muchas cosas que ella por si misma habría hecho, pero es tan insegura que se la pasa buscando respuestas en libros, respuestas que ella ya tiene. Jiji vaya parrafada, y no sé si me he explico bien. Un beso.

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  3. Yo leo como si no hubiera mañana y a mis 7 meses de embarazo no ha caído en mis manos un solo libro de maternidad o parto. No me gustan los extremos, no veo tan malo a Estivill y cada vez que alguien nombra a Carlos González me dan ganas de invitarlo a que se tome un par de cocidos.

    Encantada, soy Eva ;)

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    1. Hola Eva, uff yo cuando estaba embarazada de la Yatengo6cuandocumplo7 me la pasaba leyendo sobre embarazo todo el tiempo!! Y cuanto más leía más quería. Una locura. Y no se lo digas a nadie, porque en la blogguesfera está muy mal visto, pero yo tampoco veo tan malo el método Estivill, y Carlos González no sé quien es pero voy a buscarlo. Un saludo Eva.

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  4. Hola! Yo creo que el saber no ocupa lugar, pero también hemos de aprender a tener criterio. Sentarnos y pensar qué es lo que queremos para nuestros hijos, y si nos vemos perdidos buscar información, pero por sistema...no sé.
    Muchas veces me siento perdida, cada fase tiene sus cosas, y eso que el mayor acaba de cumplir 3 años!! A veces la solución a los conflictos es dar amor, ser comprensivo y guiarnos por nuestro instinto. Pero oír o leer a los expertos nos puede ayudar, como dice Seoane no para seguirlos a pies juntillas, pero si para mejorar. Un beso

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    1. Hola Paloma, has expresado mejor que yo lo que quería decir, jajaja. Es normal sentirse perdida con el mayor, los pobres pagan todos los platos rotos (sino que se lo digan a la mía), pero es nuestro derecho como madres/padres el aprender, y aprender de los errores, y en ese aprendizaje darnos cuenta como dices de lo que queremos para nuestros hijos y que quieren ellos.

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